Emprender, como lo hemos señalado con anterioridad, es una ardua tarea que requiere que el emprendedor manifieste minuto a minuto su enamoramiento por el sueño que lo mueve. Es ese amor que se genera entre el emprendedor y su emprendimiento el que despierta sus sentidos y lo hace querer, al final del día, irse a descansar para que el nuevo amanecer traiga consigo los nuevos desafíos que su pasión emprendedora le presentarán.
Esto puede hacer bastante sentido si lo llevamos a un plano personal, en el cual el emprendedor sólo debe auto convencerse de que necesita de una motivación individual que le resulte inspiradora. Pero a la hora de extrapolarlo a un plano de transmisión hacia otros, la labor tiende a ser más compleja. Y es que los sistemas sociales y el trabajo con el recurso humano es de por sí más caótico aún.
En virtud de lo anterior, es que el emprendedor no sólo debe lidiar con mantener su propia motivación alta, sino que también, ha de velar porque las personas que le rodean: familia, amigos, colaboradores, socios, etc., vean el valor intrínseco que representa el acto emprendedor que él realiza. Del convencimiento que éstos tengan acerca de que acompañarle en emprender es útil dependerán gran parte de las posibilidades de crear un entorno propicio y acogedor para el emprendedor y, aunque esto no asegure el éxito de éste, bien aporta para que el emprendedor alimente su motor interno y siga dando la lucha cada día.
El emprendedor y sus colaboradores
En la fase incipiente del emprendimiento, el emprendedor debe lidiar consigo mismo para vencer la inercia y lanzarse a la aventura de emprender. Debe derrotar sus temores y las resistencias del entorno para poder hacer prevalecer su sueño. No obstante, en tanto va alcanzando nuevos horizontes de crecimiento y los hitos del camino trazado van cumpliéndose, el emprendedor se ve obligado a sumar colaboradores en su empresa. Desde socios hasta trabajadores se van haciendo partícipes de su acometido, haciendo que su emprendimiento crezca, escale económicamente y alcance la madurez.
La pregunta entonces es, ¿cómo logra el emprendedor que cada uno de los nuevos participantes de su aventura sientan la misma motivación que él para enfrentar su rol dentro del sueño que están viviendo? ¿Cómo hacen para que cada trabajador de la empresa sienta que no es un operario más que trabaja para enriquecer al dueño de la compañía? Y, ¿cómo infunden el sentimiento de pertenencia, responsabilidad y pasión por el emprendimiento entre sus colaboradores?
Esas preguntas serán contestadas en este capítulo, por tres emprendedores que han sabido realizar con éxito esta tarea, comunicando a sus colaboradores la forma en que ellos desean que la empresa sea llevada.
Los Emprendedores

Ariel Gringaus
Colegium
Fundador y Gerente Genera

Loreto Seguel
Mundo Marino
Fundadora

Mario Araya
Kibernum
Fundador y Gerente Comercial
Pregunta abierta a los emprendedores
¿Cómo se logra compartir adecuadamente con tus colaboradores, el sueño que mueve a tu emprendimiento?
“Clarifica tu sueño.”
“Clarifica tu sueño. Todo parte por ahí. Si sabes con certeza qué es lo que sueñas lograr, podrás transmitirlo a los que te rodean”, comienza puntualizando Mario Araya. En su caso, Kibernum convergió a lo que actualmente hace después de tres años de funcionamiento (había iniciado su funcionamiento el año 1991). Sólo en ese punto él – como emprendedor – estuvo en condición de comunicar un sueño concreto a sus colaboradores.
“Sé coherente con tu discurso”
“Trabajen. Trabajen duro. ¿Pero yo lo estoy haciendo?” Esa es la reflexión que Loreto Seguel enfatiza. Recalca que cada vez que se vuelve necesario hacer horas extra, ella como emprendedora se queda trabajando palmo a palmo con sus operarias de planta en Mundo Marino. “Eso ayuda a que la gente sienta que el trabajo se está haciendo en equipo y que todos luchan por lograr las metas y no que es el jefe quien con el látigo hace que se muevan los peones”.
Loreto está en la planta sábado y domingo si es necesario, junto a las operarias de turno, de esta forma no sólo asegura la coherencia con su discurso de esfuerzo, empeño y trabajo en equipo, sino que también, se gana un lugar de respeto y confianza en los corazones de sus colaboradores. “Es lindo ver como tu gente junta sus chauchas y organiza un asado en tu honor para mostrarte su cariño. Eso se gana ahí en la fábrica, día a día”, dice con sensible orgullo Loreto.
Sobre lo mismo, Mario Araya identifica otros preceptos claves en torno a la coherencia del sueño que se transmite. Indica: “Siendo coherente implantas un estilo de impecabilidad dentro de la empresa. Yo trato de mantener a cabalidad mis compromisos con los colaboradores, además de ser intransigente en la lealtad y al evitar que hayan relaciones corruptas entre las áreas de la empresa”.
Si se es coherente entre lo que se dice que se quiere lograr y la forma en la que se obra día a día, sin lugar a dudas que el aura de confianza y credibilidad hacia el emprendedor por parte del equipo de colaboradores crecerá y se reflejará en mejores resultados.
“Dime con quién andas…”
Elegir colaboradores no es sencillo. A los clásicos métodos de prueba de competencias profesionales se han de añadir unos cuantos consejos extras que no están de más repasar.
Mundo Marino comenzó su funcionamiento con tan solo tres trabajadores. Hoy son más de 20 las operarias de la planta de producción. Loreto Seguel indica: “El nivel educacional juega de pronto malas pasadas. Ellas son operarias, por lo que cuesta más transmitirles el sello de tu empresa”. Y con esto Loreto abre una puerta hacia un punto trascendental a la hora de seleccionar a los colaboradores en el emprendimiento. Claro, porque las nuevas personas que se suman a la empresa “deben enganchar con tu misma mística”, señala Ariel Gringaus.
Es por eso que Loreto ha adoptado un mecanismo muy útil a la hora de insertar a las nuevas operarias a las faenas de la planta productiva. “Cuando partimos teníamos solo una operaria – que aún sigue con nosotros – entonces era muy fácil explicarle lo importante que es mantener elevadas normas de higiene, que es necesario que la presentación de los platos sea óptima y, en general, todos los detalles que nos hacen únicos en el mercado. Pero cuando ya tienes a diez operarias el asunto se vuelve un tema no menor. De ahí que decidimos instaurar un método viral de transmisión de la filosofía Mundo Marino. Cuando contratamos a la segunda operaria, hicimos que la operaria número uno le explicara detalle por detalle cada uno de los puntos relevantes de su función. Posteriormente llegó la número tres, y sobre ella, la número uno y la número dos supervisaban hasta el más mínimo detalle de lo que la tres hacía o dejaba de hacer. Y así sucesivamente hasta llegar a lo que hoy por hoy tenemos. Cuando llega una nueva operaria a la planta, ahora tiene a todo un equipo detrás diciéndole que es importante que no se equivoque, porque de lo contrario, la pega de una veintena de operarias más se va al tacho de la basura. Ningún descuido es permitido. Trabajar con temas alimenticios es más complejo aún. Un simple error nos puede costar incluso la clausura. Es por eso que las operarias son muy cuidadosas en ser las primeras fiscalizadoras en este tema”.
Mario Araya nos revela lo que a su juicio son errores nefastos que le acarrearon más de un dolor de cabeza a posteriori. Primero narra lo que hacía en un comienzo al contratar gente nueva: “Era muy cuidadoso en entrevistar personalmente a cada uno de los aspirantes. Les hacía preguntas bastante técnicas. Midiendo con una vara elevada para tener profesionales de primer nivel. Y lo lograba, aún sin tener un procedimiento debidamente documentado, sino que haciéndolo de manera informal. En líneas generales, contrataba personas con, lo que me parecía a primera impresión, cualidades idóneas para Kibernum. Sin embargo, al pasar el tiempo desde la entrevista, la contratación y la posterior incorporación al equipo, nunca más volvía a tener contacto directo con ellos. Eso se tornó perjudicial a la larga, puesto que no tenía control real sobre ellos. No estaban alineados cabalmente con la empresa, lo que me hacía desgastarme excesivamente en dedicarles mucho tiempo para volver a alinearlos. Pero con el tiempo esto se me hizo imposible, puesto que el día a día del timón central del buque me exigía dedicar más tiempo a eso. Esto hizo aflorar los aspectos negativos que estaban ocultos en cada uno de los nuevos colaboradores. Muchos de ellos sumidos en la sensación de abandono corrían con banderas propias, generando rivalidades entre áreas de la empresa. Era un caos. Se generó una rotación impactante de personal con un denominador común: la sensación de disconformidad con la empresa. Y lo peor de todo, como todos ellos eran buenos profesionales, me reportaban un desembolso importante de recursos económicos. ¿La solución? Los despedía y contrataba estudiantes en práctica.” Pero el remedio salió más caro que la enfermedad. Mario no se imaginó que su salida rápida del problema de Kibernum le traería aparejada una nueva gama de inconvenientes. “Comencé a poblar la oficina central con estudiantes en práctica. Al principio parecía todo muy bueno. Eran eficientes, tenían muchas ganas de aprender y esforzarse y, lo mejor de todo, eran muy baratos. Pero en el mediano plazo, los resultados de la empresa no eran buenos. Solo marcábamos el paso. No lográbamos superar nuestras expectativas. En definitiva, ellos tampoco eran la solución a lo que Kibernum estaba enfrentando”.
El año 2003, tras arduas etapas de maduración y crecimiento, en una primera instancia a nivel personal por parte de Mario Araya y, luego en el plano de Kibernum, la empresa comenzó a manifestar mejorías. Aplicó estrategias de coaching para optimizar los niveles de rendimiento de la oficina central, cambió la estructura de algunas áreas de la empresa y, tras todo esto, logró no solo estabilizar su recurso humano, sino que se instauró en Kibernum un clima laboral de primer nivel que hasta el día de hoy, reditúa en positivo para Mario.
“Motívalos. Inspíralos. Pastorea el rebaño.”
El trabajador nuevo está recién llegado a la empresa. Pasó debidamente los procesos de selección. Ya tuvo su primera reunión con el jefe directo quien le explicó los cómo y porqué más relevantes de la empresa. Lleva ya un tiempo en su rol de colaborador en el emprendimiento del que se hizo partícipe. ¿Y ahora qué?
Ariel Gringaus tiene una idea sobre qué hacer al respecto. “Es importante hacerle ver a cada nuevo trabajador que es importante para la empresa”. Loreto Seguel añade: “Debes darle importancia a las personas en función de su rol, por pequeño que éste sea”.
En efecto, el simple hecho de que un colaborador se vea como una persona que aporta en la consecución de una meta y no como alguien que trabaja para otros, puede marcar una diferencia abismal en los resultados y en los rendimientos organizacionales.
Mario Araya aconseja: “En el fondo cada una de las personas que forma parte del equipo debe sentir que estar al lado tuyo es mejor que no estarlo. Esa persona tiene que valorar que su futuro al lado tuyo será mejor”. Un desafío no menor. ¿Pero cómo lograr ese elevado nivel de compromiso?
“Esto es como un rebaño que debes pastorear constantemente”, ejemplifica Mario Araya.
Los mecanismos de motivación y pastoreo que emplea Ariel Gringaus en Colegium son “actividades de integración, como por ejemplo, mantenemos un diario mural en línea, en el cual te puedes enterar de lo que está sucediendo en oficinas de otras partes de Sudamérica. También, nos ha dado bastantes buenos resultados el hacer que un trabajador de la oficina en Chile, por ejemplo, esté obligado a conocer a otro trabajador de la oficina en Perú. Además, usamos los tradicionales partidos de fútbol para generar puntos de encuentro entretenidos. Los muchachos acá son muy organizados. Mandaron a hacer las camisetas con los nombres impresos atrás y están siempre muy pendientes de generar partidos con otras empresas. Todo eso ayuda a que tus colaboradores sientan la camiseta de Colegium. Que se la jueguen más”
Pero como bien apunta Mario Araya, la motivación pasa también por un tema económico. “Si este mes te entraron $100 extra, tus colaboradores deben percibir en sus ingresos una parte de esa ganancia también. Eso les genera la sensación de equidad y de que en verdad vale la pena esforzarse por superar las metas”.
Y como buen pastor que se precie de tal, la vigilancia permanente del rebaño es tema obligatorio. Mario Araya, por ejemplo, se encarga de reforzar constantemente la imagen positiva asociada a trabajar en Kibernum. “Ya sea mediante capacitaciones, mediante fomentar el buen clima laboral o simplemente a través de la comisión por cumplimiento de metas, en Kibernum tratamos de dejar claro que este es un excelente lugar para trabajar y que dado que los estándares acá son altos, es bueno quedarse porque acá se aprende”.
Otra forma de motivar y que dice relación con el uso de métodos poco convencionales, es el que emplea Colegium y que cuenta Ariel a continuación: “Es bueno destacar a los buenos ejemplos y hacer de ellos modelos inspiradores. El buen ejemplo debe representar el espíritu con el que partió el emprendimiento según lo soñó su emprendedor”. Eso le demuestra al resto de los colaboradores que un par de ellos está siendo reconocido y se transforma en modelo a seguir. Todo sea por lograr involucrar hasta la médula a los colaboradores. No en vano Loreto Seguel recalca: “Cuando un trabajador está identificado con el sello empresa, posee una motivación y un sentido de responsabilidad diferentes. La competencia te aniquila fácilmente si es que tus trabajadores no logran visualizar que deben comprometerse a full con la producción”.
“La familia, pilar fundamental.”
Cierto es que el ejercicio empresarial es muy absorbente. Los emprendedores dedican extenuantes jornadas a las labores de sus emprendimientos. El día a día es tremendamente exigente y los vaivenes de las operaciones no conocen de horario, de festivos, de fines de semana ni de fechas familiares importantes.
Las cargas que se adosan a las familias que hay detrás de cada emprendedor no son menores. Deben estar dispuestos a adecuar sus vidas en función de este factor condicionante, de lo contrario, deberán resignar parte importante de la vida que habitualmente se comparte con alguien que no ha hecho del emprendimiento su forma de vivir.
Y es que el pilar fundamental al final del día, inevitablemente, resulta ser la familia. Como lo señala Ariel “el emprendedor necesita tener con quien compartir sus éxitos y derrotas cada día”. En ese instante aparecen su esposa e hijos para brindarle el sustento emocional que necesita ser reforzado cada día.
Por su parte, Loreto en su calidad de madre de dos niños, cuenta con un apoyo muy particular. Su marido ha sabido compatibilizar sus roles de papá y jefe de hogar con una carga profesional especialmente adaptada para cubrir los espacios vacíos que la mamá – esposa – emprendedora resigna para sacar adelante Mundo Marino.
Por otro lado, lo que se practica en el núcleo familiar de Ariel dice relación con la adecuación de los horarios para aprovechar al máximo posible el tiempo para compartir con sus hijos y esposa. Otra recomendación es distribuir la carga de viajes entre los socios para que no le toque a uno solo estar tan a menudo fuera del hogar.
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